"Nosotros entregamos materiales como relojes y
tableros para que se pudiera disputar el torneo", explicó
a El País, Roselli.
"Ahora venimos con mucho gusto a cerrar el
torneo realizando una partida simultánea. Cardozo motivó
a la gente para que se hiciera este torneo y se comunicó conmigo
para pedirme la colaboración a la que con mucho gusto accedimos".
La idea de promover el ajedrez entre los reclusos resultó
más exitosa de lo que en primera instancia podría pensar
el más optimista, se anotaron sesenta.
"Históricamente el ajedrez en las cárceles
ha sido un elemento muy importante. Hace muchos años don Lorenzo
Bauza, un campeón de la década del cincuenta daba clases
en la cárcel de Miguelete. Yo creo que esto es un comienzo y
un ejemplo de lo que se puede hacer con el ajedrez en este tipo de establecimientos
y otros por el estilo, como puede ser el Iname."
Roselli dirige "educajedrez",
se trata de la primera academia de ajedrez del Uruguay que dicta cursos
para todas las edades.
"En ese tipo de establecimientos mi experiencia
confirma que se logran resultados muy positivos. El ajedrez te obliga
a estudiar a leer, necesita de la imaginación, de la creatividad
y fundamentalmente no aburre porque genera situaciones nuevas constantemente".